lunes, 11 de julio de 2016

8 Clases de evangelismo con historias Bíblicas (escuelita de Verano)



Día uno

Pasaje Éxodo 3:1-6
Romanos 3:10
Prepara:
un bote de agua trasparente, aceite
Sandalias.


 Introducción: ¿Puedes ver como es esta agua? El agua tiene una característica para poder tomarse, es pura, quiere decir que no hay nada contaminado en ella.
Una de las características de Dios es su pureza, Dios no tiene contacto con el pecado, Dios es Santo, santo, santo. Dios siempre hace lo que es correcto.
Dios es el único Santo no hay otro como él.  Otra de las características de Dios es su justicia, Justo quiere decir: ser recto, Al decir que Dios es justo, estamos diciendo que Él siempre hace lo que está correcto. Si Él es infinitamente puro, quiere decir que debe oponerse a todo pecado. 
(Agregar aceite al agua, para demostrar que Dios no tiene contacto con el pecado) Me recuerda a una historia de la Biblia, pero antes de eso les voy a pedir que se quiten sus zapatos.
Quita tus zapatos de tus pies

Desarrollo: Dios le pide a Moisés que se quite sus sandalias, ¿saben por qué? Déjame les cuento lo que la Biblia dice:

Moisés nació en Egipto y creció en el palacio del rey, al crecer tuvo que dejar el palacio porque al defender a una persona mato a un egipcio. Ex.2:11-12.
Moisés se fue lejos huyendo de ser castigado. ¿Tú y yo también hemos hecho cosas que no son buenas verdad? cosas que ponen triste a Dios, tal como mentir, desobedecer, robar, pelear. Esas cosas son pecado y eso nos separa de Dios. Moisés había pecado al matar a ese hombre él había ofendido a Dios. Por eso es muy importante saber cómo es Dios, Él es Santo y no puede estar cerca del pecado.
Moisés vivía en un lugar llamado Madian, era pastor de ovejas. Un día al andar por el desierto llego a un monte llamado Horeb, estando allí vio una Zarza que ardía en fuego, un árbol seco, que no se apagaba, ni se quemaba. Solo Dios con todo su poder podría hacer esto.

Moisés dijo: Ex.3:3 Iré a ver porque esta Zarza no se quema,

-Oyó una voz, era la voz de Dios en medio del fuego, Dios lo llamo por su nombre ¡Moisés!, ¡Moisés! Dios nos conoce, él sabe todo sobre nosotros y quiere tener una relación de amistad contigo, conmigo. Él nos conoce.

Dios quería tener una relación con Moisés y quería usarlo.

Dios le pidió a Moisés que se quitara los zapatos de sus pies, esta orden fue porque en aquel tiempo el quitarse los zapatos era reconocer que su corazón estaba sucio por el pecado. Dios le estaba pidiendo que reconociera que era pecador, le estaba enseñado que él es Santo y que en su presencia no puede haber pecado.
Dios limpio de su pecado a Moisés cuando el creyó en Dios.

Él también quiere limpiar tu corazón de esas cosas malas que has hecho que lo ponen triste, pídele a su hijo Jesús que te perdone.


Día dos

Pasaje: Génesis 2:15-17
Capítulo 3.
Prepara: un árbol o un tazón con muchos dulces
Letrero prohibido tocar
Ten lista la lección del agua, negra y blanca.

Introducción: Miren me regalaron muchos dulces solo me dieron una instrucción, por ahora no podre abrirlos (Poner el letrero de no tocar) pueden probar estos, pero de estos no el que guste puede tomar uno
¿Cómo te sentirías si un compañero de la escuela o vecino tuyo este jalando tu pelo y te empuja haciéndote caer, pero nunca fuera castigado? ¿Qué pasaría si no somos castigados en casa por nuestras malas acciones? ¿Te parece que tus malas acciones deban ser castigadas?
Esto tiene que ver con la justicia de Dios, Dios es recto y tiene que castigar el pecado, estos dulces me recuerdan la historia de Adán y Eva.

Desarrollo: Adán y Eva estaban felices en el jardín del Edén donde Dios proveyó para todas sus necesidades. Dios les dio muchos árboles con frutas muy ricas, ellos Vivian felices. Dios les dio sólo una regla: no comer del árbol en el medio del jardín, porque el día que coman de el, van a morir.
"Adán y Eva ni siquiera sabían lo que era la muerte porque nunca nadie había comido la fruta, de modo que nadie había muerto.

Un día Eva caminaba por el jardín sola cuando escuchó una voz extraña. Eva comenzó a mirar alrededor para ver quién estaba hablando con ella. 

Mientras que ella estaba mirando el árbol en el medio del jardín, vio una serpiente. Eva se sorprendió de que una serpiente estaba hablando con ella! Lo que Eva no sabía era que en realidad era Satanás que estaba hablando con ella a través de la serpiente.

"¿Dios os ha dicho: ¿No se debe comer el fruto de todo árbol del huerto?", Preguntó la serpiente.

"Dios dijo que podemos comer del fruto de todos los árboles, a excepción del que está en medio del jardín," dijo Eva. “Dios dijo que algo terrible iba a suceder a nosotros si tomamos cualquiera de los frutos de ese árbol."

"Nada terrible va a pasarte," dijo la serpiente. "¡De hecho, ¡Dios sabe que, si se come algo de esa fruta, serás como él!  y sabrás la diferencia entre el bien y el mal ". A veces pensamos que no pasara nada cuando desobedecemos a nuestros padres, o cuando nuestros amigos nos invitan a hacer algo que sabemos que no está bien.

Eva miró la fruta en el árbol y pensó: "El fruto es hermoso. Parece que tendría un sabor bueno también. Además, iba a ser sabía cómo Dios, tomo del fruto y comió y dio a su esposo Adán.

 De repente, Adán y Eva comenzaron a sentir infeliz. Nada parecía tan hermoso o tan agradable como lo había hecho antes. Adán y Eva sabían que algo terrible había sucedido: habían desobedecido a Dios.

Cuando escucharon a Dios en el jardín, se escaparon y se escondieron.
 El pecado te separa de Dios, y cuando pecamos nos sentimos mal, somos infelices.
"Adán!" Dios llama. Pero Adán no respondió.

¡Dios llamó de nuevo “, Adán! ¿Dónde estás?"

Por último, Adán dijo: Oí tu voz y tenía miedo. Así que me escondí.
"Me has desobedecido dijo Dios” Ada y Eva debían abandonar el jardín. A partir de ahora las cosas serán más difíciles para ustedes.

 Adán y Eva sabían que habían hecho mal y merecen ser castigadas. Por lo que se ponen en la ropa que Dios les dio, que fueron hechas de pieles de animales en lugar de hojas, y caminaron lentamente, tristemente hacia el hermoso jardín que había sido su hogar. Nunca se les permitió regresar al jardín. 

Ellos desobedecieron a Dios, y Dios les castigo, ellos morirían., recordemos que Dios es un Dios justo, el observa lo que hacemos, Dios tiene que castigar la maldad del hombre, a menos que se arrepienta de sus pecados. Dios nos ama, Juan 3: 16 dice: De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.




Dios se interesa en ti, esa es la razón por la cual nos creó; Dios nos ama tanto que pensó en la forma de acércanos a Él. Dios se siente triste cuando pecas, él sabe que el pecado te hace daño a ti y a los que te rodean. Si mueres hoy, tendrías que ir ante Dios y ser (sentenciado, juzgado) por tus pecados, como lo que hace un Juez justo ante una injusticia. Dios puede darte perdón solo a través de su hijo Jesucristo, ¿si mueres hoy a dónde irías?


Día tres

Pasaje Josué 7:1-26
Prepara: una maceta con tierra, tú tesoro a esconder, algún dulce, caja, anillo.

INTRODUCCIÓN: Puedes empezar con un rico chocolate diciendo a los niños: miren hoy tengo un rico chocolate, es mi favorito, me gusta mucho ya tenía ganas de uno de éstos… lo voy a enterrar en ésta maceta (maceta con tierra) y ahí lo voy a dejar… observar sus reacciones J

¿Si tu tuvieras oro, lo enterrarías? ¿O qué harías con un tesoro? Vamos a ver la historia de un hombre que decidió enterrar un tesoro, pero a un precio muy alto.
Después que Moisés fue usado por Dios para liberar al pueblo, Dios prometió que les daría un territorio en donde vivir, un lugar en dónde ellos tuvieran sus casas, sus ovejas, sus cultivos, un lugar hermoso para ellos, pero lo mejor es que Dios sería el Rey y disfrutarían de su presencia siempre.

Dios con su pueblo formó un ejército para conquistar esa tierra que les iba a dar. Ellos tenían que destruir a las personas que vivían en esas ciudades porque eran muy malos y no querían arrepentirse, ellos querían seguir haciendo la maldad y por eso su consecuencia sería morir, recuerden que Él es un Juez justo y por eso ellos tuvieron un castigo.  El ejército que Dios usaría no era un ejército cualquiera, Dios iría como capitán y Él pelearía para dar las victorias, lo haría de maneras asombrosas. la primera batalla fue la de Jericó, ¿alguien sabe cómo derrotó Dios Jericó?

(Dejar que los niños contesten) 

Sí, el pueblo de Dios tuvo que rodear la ciudad que tenía un gran muro por siete días, y al séptimo Dios derribó la muralla por su gran poder. Dios les dijo que debían destruir todo, todito, y que no podían tomar nada del oro y la plata ni de los tesoros.  El pueblo de Dios obedeció y hubo una gran victoria porque Dios peleaba por ellos.

ACAN TOMA LO QUE NO LE PERTENECE

Pero, del pueblo de Israel hubo una persona que no obedeció la orden de Dios, sino que tomó dinero, un manto muy hermoso y oro, se llamaba Acán, él fue con el tesoro escondido y lo enterró para que nadie lo viera. Pero… ¿qué piensan ustedes? ¿de verdad nadie lo vio? Claro que Dios lo vio, porque Él está en todos lados, lo que Acán hizo ofendió a Dios y dijimos que eso se llama… así es pecado, ya hemos visto lo que causa el pecado, ¿quién me ayuda a repasarlo? Muy bien, el pecado nos separa de Dios, así como Acán hizo algo incorrecto nosotros hemos hecho cosas que no son correctas, otras veces no hacemos lo que Dios nos pide, eso nos separa de Él.

¿Sabes que es el pecado? Pecado es todo aquello que no le agrada a Dios, como mentir, robar, decir palabras feas, desobedecer a nuestros padres, El pecado no es sólo las cosas malas que hacemos. También son las cosas que debemos hacer y que no hacemos.  Acan fue a la guerra dispuesto a pelear, pero su corazón no era el correcto, el no quiso obedecer la orden de Dios.

Los pecados que hacemos son un reflejo de lo que hay en nuestro corazón, el corazón que tenemos es perverso (Mateo 15:18-19)

 18 Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. 19 Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. (LBLA)

Acan pensó que nadie sabía lo que había hecho, pero nosotros sabemos que Dios sí lo sabía, ¿verdad? Veamos lo que pasó después.

Josué era el general que Dios había elegido para organizar al pueblo en las batallas, ya dijimos que el capitán era Dios mismo. Bien, pues después de la vitoria sobre Jericó, el pueblo estaba mue entusiasmado y listo para la siguiente batalla, al menos eso pensaban.

Josué envió algunos hombres para ver la siguiente ciudad que iban a tomar, se llamaba Hai, no era tan grande como Jericó, así que los hombres le dijeron a Josué que no era necesario que fuera todo el pueblo a la pelea, sólo con dos mil o tres mil soldados podrían vencerlos. Josué siguió el consejo y envió a tres mil hombres a la pelea.
  
La terrible sorpresa es que los de Hai derrotaron al pueblo de Dios, y hasta murieron 36 de ellos. Fue algo muy triste, ¿qué pasaba?

Josué pasó todo el día orando a Dios y preguntándole ¿por qué habían sido derrotados? Junto con otros líderes del pueblo estaban muy tristes, hasta se echaban tierra en la cabeza, que era la manera de mostrar su gran dolor.
Dios le respondió a Josué y le dijo:

—¡Ponte de pie! ¿Por qué te quedas tirado boca abajo?
 11 Lo que pasa es que los israelitas han pecado. Yo les ordené que destruyeran todo lo que había en la ciudad de Jericó. Era un trato que habíamos hecho. Pero se quedaron con algunas de esas cosas. Se las robaron, las escondieron entre sus pertenencias, y luego mintieron acerca de lo que habían hecho. 12 Por eso los israelitas no pueden vencer a sus enemigos. ¡Huyen porque ellos mismos merecen ser destruidos! Yo no voy a ayudarlos mientras no destruyan las cosas que les prohibí tocar.

¿Eso es terrible verdad? El pecado es muy desagradable a Dios y por eso tendrían esa consecuencia, Dios ya no pelearía por ellos si no se arrepentían.

Dios también le dijo: ¡Vamos! Ordénale al pueblo que se purifique y se prepare para mañana. Dile lo siguiente: “El Dios de Israel dice que les ordenó destruir todo lo que había en la ciudad de Jericó, pero que ustedes se quedaron con algunas cosas que debían haber destruido.
 14 Por eso reúnanse mañana y agrúpense por tribus. De la tribu que yo señale, pasarán al frente todos sus grupos familiares, y del grupo familiar que señale pasarán al frente todas sus familias. Luego de la familia que señale pasarán al frente todos los hombres, uno por uno. 15 Y el hombre que yo señale será el que tiene lo que se debía destruir. Quémenlo vivo, junto con su familia y todo lo que posee, por no haber cumplido con el trato hecho con nuestro Dios. Lo que ha hecho es una vergüenza para Israel”.

Así obedeció Josué, al día siguiente muy temprano estaba el pueblo reunido, y Dios fue llamando primero a la tribu de Judá, luego la familia de los de Zera… se iba acercando a la familia de Acán, pero en lugar de arrepentirse se quedó callado. Luego de la familia de Zera fue llamado Zabdi y luego Acán.

Josué le dijo: dime lo que has hecho. Acán le contó a Josué que había tomado las cosas que estaban prohibidas.  Y que las había enterrado debajo de su tienda.

Josué envió mensajeros a que buscaran el tesoro y ahí lo encontraron.

Acán no se arrepintió, aun cuando tuvo la oportunidad y por ello tuvo que morir, por sus acciones habían muerto 36 personas, y aun así no dijo nada.

Es triste ¿verdad? Acán tuvo el tiempo para venir delante de Dios y confesarle su maldad, pero no quiso. Dios nos da a nosotros hoy la oportunidad de pedirle que perdones nuestros pecados y nos ofrece perdón al creer en Jesús como Salvador. Él te da la oportunidad, ¿quieres hacerlo hoy? Vamos a cerrar los ojos…oremos.

Día cuatro

Pasaje: 1 Juan 1:5-9
Prepara un espejo con un plumón.

 Introducción:  El pecado nos separa de Dios, y merecemos morir por ello, todos estamos con pecado, mira en este espejo, cada linea que iré rayando son los pecados que cometemos a diario, aparentemente nos vemos bien, pero ya con estas lineas en el espejo es imposible verte bien, te ves sucio, con pecado, así nos ve Dios cuando no le hemos pedido perdón por nuestros pecados.





 El hombre es pecador, está sucio por el pecado, nacemos con él. La Biblia dice que Dios es luz, en el no hay pecado porque es puro y santo.

El pecado es sucio y todos nosotros nacemos sucios por el pecado, y por eso no tenemos derecho a entrar al cielo, nadie que no confiese sus pecados delante de Dios podrá ir a su presencia.

“Es muy importante que sepas que tu estas sucio”. ¿Cómo puedes saber que estas sucio?  Para saber que estamos sucios necesitamos ir al espejo, y saben cuál es ese espejo, la palabra de Dios, la Biblia.1 Juan 1:8 dice: 
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.

Podemos estar sucios de la espalda y no darnos cuenta, es un lugar que no alcanzamos a ver, pero si leemos la palabra de Dios, esta nos dice que tenemos pecado y eso nos impide tener una relación con Dios.  

Todos somos pecadores, si decimos que no tenemos pecados estamos engañándonos a nosotros mismos, porque Dios nos conoce, él sabe cuándo lo ofendemos, recuerdan a Moisés cuando mato al egipcio y salió huyendo y Dios le dijo que no podía estar en su presencia con pecado. También el pecado oculto de Acan, Dios no permitió que hubiera pecado en su pueblo. El pecado es algo grave, nos aleja de Dios. Acan creyó que estaba limpio, que nadie se daría cuenta de su pecado, pero Dios lo supo. Su corazón estaba sucio por dentro.

Acan tenía un pecado oculto. Dios se fija lo que hay en nuestro corazón y él sabe quién está sucio por el pecado, cuando quieras entrar al cielo, no se te permitirá entrar porque estas: “sucio” con pecado, en el cielo no se permite entrar sucios, hay gente que vive sucia y no les importa.

Tu puedes decir bueno yo tengo solo una mancha, esta solo un poco sucio, pero esa sola mancha te impide ir al cielo. Necesitas limpieza total, el pecado es como la ropa sucia, si estas sucio por el pecado no estarás en la presencia de Dios.

¿entonces cómo puedes entrar al cielo? 1 Juan 1:9 dice que si confesamos nuestros pecados él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad.

Cuando pides perdón por tus pecados y te arrepientes, Dios te limpia de todos tus pecados, y nos pone una ropa nueva, como si fuera la ropa de Jesús.

Entonces Dios te ve limpio, (limpia el espejo y termina diciendo como Dios nos limpia de nuestros pecados)

 ¿TU quieres entrar al cielo? ¿Estas sucio? Necesitas arrepentirte de tus pecados y pedirle a Jesús que te salve de ir al infierno, donde hay tinieblas y obscuridad. Dios es luz y no hay pecado en él. Pero si confesamos nuestros pecados y nos arrepentimos Dios nos limpiara. Oremos.

Día cinco

Pasaje: Lucas 24.13-35
Prepara: Fotos de Belén, Jerusalén, algún mapa mundial grande, etc.

Introducción:

UN MARAVILLOSO VIAJE

¿Cuántos de ustedes han hecho algún viaje? ¿qué es lo que te gusta del lugar al que has ido? Los viajes nos dan oportunidad de conocer lugares y personas, así como su forma de vestir o de comer. Hay muchas cosas que podemos aprender en el mundo que Dios creó y en el cual nos colocó para vivir. Por ejemplo:

(puedes dar ejemplos con fotos de comidas que se preparan en otros lugares, o de juguetes; y/o has un memorama gigante con cinco comidas o ropa de otros países y cinco banderas, que los niños por turnos los destapen)

El mundo es un lugar hermoso para vivir, Dios lo acondicionó para que no nos faltará nada. Pero el pecado lo contaminó, las personas cuando deciden vivir sin creer en Jesús como Salvador hacen cosas que son malas y por eso vemos peleas, robos, asesinatos, etc. Dios sabe que las personas lo necesitamos, que necesita de su ayuda, de su perdón y de su amor. Por eso hizo un plan. La Biblia dice que Dios envió a su Hijo Jesús, quién es Dios mismo, a un viaje a este mundo, para dar la solución a nuestro problema del pecado. Fue un viaje que planeó por mucho tiempo, y llegado el momento lo llevó a cabo. Para salvarnos era necesario que se hiciera como uno de nosotros, por ello a través del Espíritu Santo fue colocado en forma de bebé en el vientre de María. Allí creció como todo bebé y cuando nació José y María lo cuidaron, Jesús es Dios y ya existía desde antes, pero no como ser humano, hasta que tomó el cuerpo de ese bebe.

El creció entre las personas, la Biblia que es su palabra nos dice (Lucas 2.52) que Jesús crecía en estatura (¿ustedes también crecen verdad?), en inteligencia (por eso van a la escuela ustedes o por eso sus padres los enseñan), en sabiduría, eso quiere decir que hacía lo que era correcto, aunque tenía oportunidades de pecar decidía no hacerlo, Jesús nunca pecó, y también crecía en gracia delante de las personas que lo veían, eso quiere decir que las personas lo querían mucho. ¡Qué bonito es cuando estás rodeado de amor!, ¿verdad? Díganme el nombre de una persona que los ama muchísimo… 

Sabes, Dios te ama mucho más, Él siempre busca lo mejor para nuestras vidas, por eso vino en ese viaje para enseñarnos acerca de Él, de lo que es bueno, de nuestra consecuencia por el pecado, pero también de la solución que Él ofrece. Vino para salvarnos y vino porque quiere estar en nuestro corazón por siempre. Algunas cosas que podemos aprender de Él son las siguientes:

La Biblia dice que Jesús es:

 El verbo (Juan 1:14) Es Dios quien vino como humano, el conoció nuestras debilidades, sabe las cosas que nos cuesta hacer y obedecer, sabe también que pecamos constantemente, y El siendo Dios, y estando en la tierra nunca peco. El verbo creador de todas las cosas quiere dar vida eterna a todos los hombres.

 Jesús es la luz, Juan (1:9-12) sabes cómo tiene luz la luna?  A través del sol, así todos podemos verla, la luna no tiene luz propia, refleja la luz del sol, Nosotros no podemos ser luz a nadie, estamos muertos espiritualmente, Jesús vino a ser la luz del mundo solo por medio de el podríamos tener luz. pero muchas personas no quieren conocer de Él y lo rechazan, Jesús es el único que pueda darte vida.

Jesús es el pan de vida (Juan 6:48,51) Cuando tenemos mucha hambre y comemos pan, nos sentimos satisfechos (llenos) Jesús vino para salvarte, y cuando lo conoces te sientes lleno (satisfecho).

El Salvador (1 Juan 4:9,Jn3:16) La historia más hermosa del mundo habla sobre un salvador quien nació de una virgen, Jesús es decir “Jehová Salva”, porque sería Jesús quien Dios usaría para salvar al mundo de sus pecados.
Puedes agregar otros ejemplos si quieres.

Un día un biólogo (mirmecólogo es una persona que trabajar con las hormigas) estaba observando a una especie que estaba en peligro de extinción, él amaba tanto a las hormigas, que pensó en una forma de ayudarlas.
 - ¡todas van a morir dijo!
- Si tan solo pudiera ser una de ellas para poder salvarlas, y advertirles que están a punto de morir.

Dios nos ama más que ese biólogo a sus hormigas, Dios vio que estamos en peligro por cusa del pecado, estamos condenados para ir al infierno. Y así como ese biólogo quería salvar a sus hormigas, Dios ideó un plan maravilloso
Cuando no te has arrepentido por tus pecados estas muerto, sin vida, como si no tuvieras luz, como si siempre tuvieras hambre, sin nadie que te diera alimento. Jesús el verbo, vino a Salvarte porque tu solo no lo puedes hacer. El precio fue su muerte en la cruz, un precio muy alto.

Jesús vino en rescate por ti, siendo Dios. Era la única forma de salvarte. Quiere conocerte y tener una relación contigo. ¿Tu estas seguro que si mueres hoy irías al cielo?

Cuando estuvo aquí enseñó muchas cosas, sano a muchos enfermos e hizo muchos milagros para que creyeran en Él.  El milagro más sorprendente y maravilloso fue que puso su vida al morir en la cruz, pero luego con gran poder resucitó, Él está vivo, vive hoy y quiere tener una amistad contigo.

La próxima clase veremos la historia de dos amigos que vieron cómo Jesús murió, iban en un viaje pensando en lo triste que estaban por la muerte de su amigo Jesús, lo que no sabían era la sorpresa que se iban a llevar.

Día seis
Pasaje: Mateo 27:32-56 para la narración de soldado
Continuamos con Lucas 24:13-35
Prepara: Ropa de soldado


Vestirse como uno de los personajes de la historia y contar la historia desde el punto de vista de ese personaje (Un soldado) narrar la muerte de Jesús en la cruz. 
Mateo 27:32-56

LOS VIAJEROS A EMAÚS

Ya vimos lo que Jesús hizo por nosotros, el salvarnos era la meta de su viaje, para ello era necesario morir, los discípulos (que eran sus amigos a quienes les enseñaba de su palabra) no entendían eso. Por ello cuando Jesús muere todos se separan asustados… dos de ellos iban camino a otra ciudad que se llamaba Emaús.

Uno se llamaba Cleofas, y del otro no sabemos el nombre. Pero sí sabemos que iban caminando muy tristes, ¿alguien de ustedes se ha sentido triste alguna vez? Yo creo que todos, ellos iban pensando y platicando acerca de su amigo que habían perdido, yo creo que de las cosas que les había enseñado, de los milagros que había hecho, en fin, iban recordando con amor y tristeza porque pensaron que nunca más lo verían. Ellos no entendían aun porque había muerto Jesús. Andaban en ese camino cuando un hombre se acercó a ellos, era Cristo mismo, solamente que no se daban cuenta porque la Biblia dice que sus ojos tenían como un velo para no reconocerlo en ese momento. (Luc. 24.16)

Jesús les preguntó ¿Por qué están tan tristes? Mediante una serie de preguntas, el Maestro hizo que le revelaran lo que platicaban y preocupaba. Jesús comenzó a enseñarles y recordarles lo que la palabra decía de Él, desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (24:27). Pero todavía no se daban cuenta de quién era ese extranjero que caminaba con ellos.

Al acercarse al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como que iba más lejos.  Pero ellos insistieron:  —Quédate con nosotros, que está atardeciendo; ya es casi de noche.
Así que entró para quedarse con ellos.  Luego, estando con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio.  Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció.  Se decían el uno al otro:

—¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras?

Al instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron a los once y a los que estaban reunidos con ellos.  «¡Es cierto! —decían—. El Señor ha resucitado y se le ha aparecido a Simón.»

Los dos, por su parte, contaron lo que les había sucedido en el camino, y cómo habían reconocido a Jesús cuando partió el pan.

¡Afortunados viajeros! ¿Qué hubiera pasado si no hubiera aceptado caminar con Jesús? Se hubieran perdido del privilegio de su vida: haber visto a Cristo resucitado. En la comida que siguió, lo reconocieron cuando partió el pan. ¡Al fin fueron abiertos sus ojos!

Esta es una historia maravillosa, Jesús está vivo. Y todo el viaje que hizo fue para que tú y yo lo invitemos a nuestro corazón.

Jesús siendo un inocente murió por nuestros pecados, él quiso tomar nuestro lugar, somos nosotros los que pecamos y merecemos morir, pero el por su gran amor quiso pagar nuestra deuda.

Él quiso pagar el precio por tu pecado, por su muerte te declara “justo,” quiere decir estar bien o en buena relación con Dios. Romanos 3:23-24.

La justicia de Cristo viene a nosotros por medio de la fe en Cristo, Esa justicia se obtiene por la fe, no por medio de las obras. No es lo que hagamos o como nos comportemos, es que Jesús a través de su sangre te limpia de todo pecado. Y así Dios te ve justo. Es su sacrificio en la cruz quien hace posible que puedas tener vida eterna. Juan 3:16

vamos a pedirle a Dios que nos permita conocerlo, que abra nuestros ojos para que le creamos….

Día siete

Pasaje: 2 Reyes 5:1-16
Prepara: botes perforados y agrégales agua.

Naamán: una ducha a profundidad                       

Enseñanza: Jesús es el único camino para ser transformados

Memorizar “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia…” Tito 3:5ª

¿A cuántos de ustedes les gusta bañarse? ¿a quienes les gusta nadar? ¿A la mayoría de los niños les gusta mucho ir a una alberca o a la playa a meterse al agua un buen rato verdad?

Si pones mucha atención al final de la clase haremos un divertido juego que te sorprenderá J



 

¡Bueno piensa en un juego si no puedes usar agua!

Hoy vamos a hablar del general de un ejército muy poderoso. Cada vez que yo mencione su nombre ustedes tendrán que hacer un saludo como lo hacen los generales, así que estén muy atentos, su nombre es Naamán, (saludo de general)

Naamán general del ejército del rey de Siria, era gran varón delante de su señor—Altamente estimado por su carácter militar y sus éxitos. También Naamán era “muy rico” pero leproso, ¿saben que es la lepra? Es una enfermedad que da en la piel, y es muy dolorosa, porque la piel se va muriendo. Pues bien, a Naamán el rey lo quería mucho porque por medio de él Dios le había dado grandes victorias a Siria. Pero este valiente soldado tenía una enfermedad de la piel ¿que se llamaba?... lepra.

 A veces los sirios iban y atacaban a los israelitas. En una de esas ocasiones, tomaron prisionera a una niña que fue llevada a la casa de Naamán para ayudar a su esposa. Esa niña le dijo a la esposa de Naamán: «¡Si mi patrón fuera a ver al profeta Eliseo, que vive en Samaria, se sanaría de la lepra!» (un profeta era una persona que daba mensajes de Dios e incluso Dios hacía milagros a través de ellos) Eso es una gran noticia verdad? A pesar de que está niña había sido llevada a un lugar lejos de su familia estaba dispuesta a ayudar y a hablar del Dios a quien ella conocía, ella sabía de su amor y de su poder, pero el general Naamán no, sin embargo ésta era una oportunidad para escuchar de Dios y ser sanado. Naamán debía hacer una decisión de fe, ¿saben lo que es fe? Fe es creer en Dios aun cuando no lo vemos y creer que él hace lo que ha prometido en su Palabra, sí Él ha prometido que nos llevará un día al cielo a los que creemos en Jesús como Salvador, entonces Él lo hará, ha prometido darnos lo que necesitamos y lo hará, ha prometido estar con nosotros siempre y lo hace, eso es fe. Naamán debía decidir si iría a visitar al profeta de Dios o no, veamos que hizo.

Cuando Naamán se enteró de esto, fue a ver al rey y le contó lo que había dicho la niña.  El rey de Siria le contestó: «¡Ve enseguida a Samaria! Ese era el lugar en donde se encontraba el profeta Eliseo ¡Voy a darte una carta para el rey de Israel!»
Así que Naamán tomó treinta mil monedas de plata, seis mil monedas de oro y diez vestidos. Partió de allí,  llevando la carta para el rey de Israel, la cual decía: «Te envío esta carta para que sepas que Naamán, general de mi ejército, va de mi parte, y quiero que lo sanes de su lepra». Así que inició el viaje.

Al llegar a Samaria Naamán fue a ver al rey de Israel
 Cuando el rey de Israel leyó la carta, se angustió tanto que rompió su ropa, y dijo: «¡Yo no soy Dios! No puedo dar vida ni quitarla. ¿Por qué el rey de Siria me manda este hombre para que lo sane de su lepra? Seguramente está buscando un pretexto para pelear conmigo».

Naamán había ido a ver a la persona equivocada, el rey no era quién podía sanarlo. Sólo Dios podía y acuérdense que él usaba a sus profetas, Naamán se había equivocado nosotros podemos equivocarnos también al pensar que alguien que no es Jesús podría salvarnos y perdonarnos nuestros pecados, sólo hay un Dios y Salvados Jesucristo, así que debemos saber que nadie más nos puede limpiar nuestra maldad, no debemos equivocarnos como Naamán lo hizo.

Cuando el profeta Eliseo se enteró de que el rey estaba tan angustiado, le envió este mensaje: «¿Por qué rompiste tu ropa? Deja que ese hombre venga a verme, para que se dé cuenta de que hay un profeta de Dios en Israel».

Así que Naamán fue con su carro y sus caballos, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. Acuérdense que Naamán era una persona muy importante y esperaba que lo recibieran muy bien, es como si el presidente viniera tú casa, pero el profeta no salió a recibirlo, le envió un mensajero, diciendo: «Ve y métete siete veces en el río Jordán, y te sanarás de la lepra».

Al parecer este recibimiento tan descortés para un extranjero de tan alta dignidad, indignó de tal modo a Naamán, que resolvió irse, jactándose despectivamente: “los ríos de Damasco son mejores, que todas las aguas de Israel
Naamán se enojó y se fue diciendo:
«Yo pensé que el profeta saldría a recibirme, y que oraría a su Dios. Creí que pondría su mano sobre mi cuerpo y que así me sanaría de la lepra.
 ¡Los ríos que están en Damasco, son mejores que los de Israel! ¿No podría bañarme en ellos y sanarme?» Así que se fue de allí muy enojado.

Este general Naamán no entendía, él quería hacer las cosas a su manera, no quería creer en lo que Dios había dicho por medio de Eliseo, para que la lepra se le quitara necesitaba fe en lo que Dios decía, fe es lo único que le podía curar.

Así como a Naamán sólo le podía curar la fe, a nosotros sólo nos puede salvar la Fe en Jesús, creer que él dio su vida en la cruz por nosotros, que murió en tú lugar y el mío, cuando le creemos, él limpia nuestros pecados, los borra y nos perdona, entonces podemos ser sus hijos para siempre. Quieres tú en éste día ser lavado de tus pecados por Jesús, sólo debes pedírselo creyendo que él lo hace, pídeselo con todo tu corazón. La próxima clase veremos cómo termina la historia del general Naamán.







Día ocho

Recordemos que dejamos una historia pendiente, ¿se acuerdan cómo se llamaba el general de Siria?... ¿se acuerdan de qué estaba enfermos?... así es de lepra, veamos cómo termina la historia. Veamos sí tuvo fe en la orden de Dios o no.


Al llegar Naamán a la casa de Eliseo, en vez de recibirlo personalmente, el profeta envió a un mensajero con órdenes para que Naamán se lavara o se sumergiera siete veces en el río Jordán.

Era sencillo lo que le pedía ¿verdad? Tenía que ir en su carro, bajar al río, meterse 7 veces y quedaría limpio.
Estas sencillas instrucciones demostraron con claridad que no era Naamán quien controlaría su liberación de la lepra aun con todo su gran poder, influencia y riqueza, sino Dios.

Acuérdense que Naamán se enojó porque Eliseo no lo recibió cómo él esperaba y por esa orden tan sencilla. Naamán quería ser sanado a su manera, nosotros también podemos pensar que podemos ser perdonados de nuestra maldad por portarnos bien, por ir a la Iglesia o al club de verano, aunque esas cosas son buenas, esa no es la instrucción de Dios. Dios no quiere que pensemos que nuestras acciones tienen el poder de limpiar nuestro corazón. Él dejo instrucciones claras en su palabra, Jesús dijo: Yo soy el Camino, La Verdad y la Vida, nadie va al Padre sino es a través de mí, sólo Él es el Salvador. También nos dice:

“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.

Este texto quiere decir que Dios no nos pide que hagamos algo, él nos lava, él nos limpia, nosotros no podemos hacerlo porque nuestro pecado nos ha ensuciado el corazón
(puedes pedir a un niño que intente limpiar la mesa con un trapo muy sucio lleno de lodo o algo), ¿se puede? ¿quedará limpia la mesa? No ¿verdad que no? Así es con nosotros por más que intentemos no vamos a lograr limpiarnos a nosotros mismos.

Necesitas fe para creer la manera que Dios ha indicado, también Naamán necesitaba fe, veamos…



Naamán esperaba que el profeta actuara como un mago que en su presencia pronunciara unos encantamientos, pero al no hacerlo se sintió ofendido y como buen patriota pensó en los ríos cristalinos de su propio país. Por otro lado, las aguas del río Jordán, normalmente de color oscuro, corrían llenas de lodo entre barrancas lodosas.

Pero sus sirvientes se acercaron a él y le dijeron: «Señor, si el profeta le hubiera pedido que hiciera alguna cosa difícil, usted la habría hecho. ¡Con más razón, debiera hacerle caso y meterse en el río Jordán para sanarse!»
Naamán fue y se metió siete veces en el río Jordán como le había dicho el profeta. Enseguida su piel quedó sana y suave como la de un niño. 
Naamán estuvo dispuesto a creer lo que Dios había dicho por medio de Eliseo y quedó sanado,
Dios no sólo quería que se bañara en el río Jordán, Dios quería darle una buena ducha incluyendo también su corazón, y así fue en el momento en que Naamán tuvo fe.

Al verse limpio Naamán quiso regresar a ver a Eliseo para agradecerle por la cura de la enfermedad que tenía
Cuando Naamán llegó ante el profeta, le dijo:
—Ahora estoy seguro de que sólo en Israel se adora al verdadero Dios. Por favor, acepta un regalo de este tu servidor.
Eliseo le contestó:
—No voy a aceptar ningún regalo. Lo juro por el Dios al que sirvo.
Naamán le insistió para que lo aceptara, pero Eliseo no quiso.

Naamán había pasado la prueba de la fe. Se dio cuenta que de verdad era el Dios de Israel y no un profeta con un encanto mágico quien había restaurado su salud. Ahora confesó su fe en Jehovah, el único Dios existente, y ofreció bendecir a Eliseo con una recompensa generosa. El varón de Dios se negó a recibirla; quería demostrarle que las bendiciones de Dios no se compran.

Y así termina nuestra historia.

Enseñanza Resumida: ¡¡Wow!! ¡Imagínense ver a alguien quedar limpio y sano de algo tan feo como la lepra!; ¿pues, saben qué? Jesús te ha limpiado y te ha perdonado de algo aún peor que la lepra, y es de nuestra maldad o pecado, si ya se lo has pedido, simplemente porque te ama y quiso hacerlo, Y si aún no se lo pides lo hará si tú quieres, en éste momento solo con ¡qué se lo pidas! Únicamente la sangre de Jesús puede limpiarnos de toda nuestra maldad, y si creemos en Él, podemos tener el valor que tuvo la pequeña niña, para hablarle a otros de Jesús, diciéndoles que Él es el único que limpia los pecados y nos da valor para hablar de Él

Preguntas de repaso:

¿Quién era Naamán? Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor.
¿Por qué  lo tenía en alta estima su señor?, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria.
¿De que estaba enfermo Nanamán? (de lepra)
 ¿De dónde era la sierva de la esposa Naamán? (de Israel)
¿Qué hizo la sierva? (Le dijo a la esposa de Naamán acerca del poder de Dios).
¿Qué hizo Naamán? (hablo con el rey de Siria y  tomo oro, plata, ropa)
¿A quién buscó Naamán? (Al rey de Israel)
¿Cuál fue la respuesta del rey de Israel? (El rey se molestó porque no sabia que hacer 
    porque él no es Dios).
¿Qué hizo Eliseo? (Pidió al rey que le enviara a Naamán)
 ¿Qué mandó Eliseo que debía hacer Naamán?(Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio).
¿Por qué se enojó Naamán? (Porque pensó que era muy poco lo que tenía que hacer, pensó que sus rios eran más bellos que el Jordán)
 Después que los criados hablaron con Naamán, ¿qué hizó él? (se zambulló 7 veces en el Jordán, obedeció)
¿Qué hizo Dios? (Dios sanó a Naamán.)

Así como Naamán creyó por fe, Jesús nos da un regalo, la salvación, poder estar con él, tener vida eterna y ser perdonados de cada uno de nuestros pecados. No necesitamos hacer nada para recibir este regalo. Jesús ya pago con su muerte en la cruz nuestros pecados. Lo único que necesitas hacer para recibir este regalo es arrepentirte de todos tus pecados y pedirle perdón, 1 Juan 1 :9 dice que si confesamos nuestros pecados él es fiel y justo en perdonarlos. ¿Reconoces hoy que Jesús murió por ti y que el pago por todos tus pecados? ¿Le has pedido perdón? ¿Te has arrepentido? Oremos.

Algunas actividades para hacer:
 Día uno 
                                                                                         
Material: Papel celofán rojo, papel de china naranja y rojo. Pegamento, colores, cinta adhesiva.

Día dos


Material: cartulina color carne y blanca, negra. pintura azul y verde, roja.



Día tres



Con tela, o toallas de papel realiza una carpa (tienda) debajo va la imagen de Acan.
Colorea la imagen, enseguida realiza dos triángulos y pega.
Material: Tela o toallas de papel, pegamento, impresión de imagen. Hoja verde o azul.

Día cuatro



 Material: impresiones, colores, papel contactel.






Día cinco

Me gusto esta maleta, en cada apartado pueden los niños dibujar lo que Jesús es: llevar listas las maletas de papel y los dibujos los hacen en clase
o bien puedes hacer un pan, una luz, un pesebre, una cruz y que solo los peguen.







Día seis


Material: gises o pinturas de colores y cinta.

Día 7
Comparte el evangelio: cada niño pintara su material, necesitas 4 rocas pequeñas de mar. Pinturas, y plumón permanente.




El cielo es un lugar maravilloso, donde mora Dios, el quiere tener una relación con nosotros porque con amor eterno nos ha amado, pero el pecado nos separa de Dios, Dios es Santo y no tiene contacto con el pecado.
Romanos 3:23



 .Pecado es todo aquello que no agrada a Dios, también son aquellas cosas que debemos hacer y no hacemos (dar ejemplos cortos) el pecado nos impide estar junto a Dios y vivir en el cielo porque Dios es santo y él no tiene contacto con el pecado. En Romanos 3:10 se nos dice que no hay nadie justo, justo es hacer lo correcto, y todos hemos fallado


Dios quiere que vivamos para siempre con él, y envió a su hijo Jesucristo para morir por nuestro pecado, Jesús murió en nuestro lugar para salvarnos, fue crucificado, pero al tercer día resucito, el no peco, pero tomo el lugar que nos correspondía.
Dios mostró su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros.
Romanos 5:8



Tú tienes que pensar en lo que Jesús hizo por ti en la Cruz, 
y reconocer que tú has pecado, arrepentirte por todo lo que has hecho que ofende a Dios y creer en el sacrificio que el hizo por ti en la cruz.
Jesús quiere darte vida para siempre, y que mores junto a Él en el cielo, lo que Jesús hizo es un regalo, nunca podríais comprar este regalo. Efesios 2:8-9 Él te lo da sin merecerlo porque te ama.




¿Te has arrepentido de todos tus pecados y le has pedido perdón a Jesús por ellos? 1 Juan 1:9.

material escrito y editado por Lizy aprendiendo a ser mama 
Gracias doy por la vida de mi hermana Blanca quien me ayudo a escribir las clases.